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miércoles, 13 de enero de 2021

miércoles, 15 de julio de 2020

Duelo por la pérdida de un hijo.


Hablamos en el programa Quédate Conmigo en 7 RM sobre el duelo por la pérdida de un hijo. La pérdida durante el confinamiento por la pandemia del Covid-19 nos ha dejado muchos duelos no resueltos. Hablamos de ello en este programa.



lunes, 4 de mayo de 2020

EL DUELO ES AHORA

Autora: Cristina Lázaro Pérez. Psicóloga Especialista en Pérdida y duelo, cuidados paliativos


EL DUELO ES AHORA
Murcia, 30 de abril de 2020 (Modif 04/05/2020)
Según los datos oficiales, más de 25.400 personas han perdido la vida en España víctimas de la pandemia del COVID-19. Los datos no oficiales hablan del doble o el triple para llegar a un número más aproximado a la cifra real, no obstante, teniendo en cuenta solo la oficialidad, la cifra de 25.000 fallecidos es motivo suficiente para legitimar el sentimiento colectivo de pérdida.
Porque el duelo, la pérdida, ya no es sólo una emoción exclusiva de la familia cuando se sufre una pandemia, la pérdida es de todo un país, el duelo es colectivo.
Aunque las imágenes que se han presentado, en su mayor parte de personas resilientes, que cantan, aplauden y bailan tratando de hacer del confinamiento un estado de nuevo bienestar, lo cierto es que otra parte de la población, casi 25.000 familias, lloran la pérdida de sus seres queridos, en silencio, sin imágenes, sin luto, sin actos; nada que hiciera reflexionar sobre lo cercana que puede estar la muerte, y nada que hiciera pensar en esta otra realidad.
Miles de ancianos, que años atrás, fruto de su gran esfuerzo y trabajo, levantaron un país destruido, hoy siguen muriendo, en casa, en hospitales, en residencias. ¡Cómo imaginar lo que estarán sufriendo esos hijos que no pudieron verles por última vez, que no pudieron despedirse! ¿qué sentimientos albergarán sus corazones?
Ancianos solidarios que decidieron anteponer la vida de personas más jóvenes cediendo sus respiradores y dando las gracias a los sanitarios por haber hecho todo lo que estaba en sus manos por salvarles.
Por eso el duelo es ahora.
Niños que perdían la salud y la vida sin apenas dar tiempo a los padres para asumir y enfrentar la pérdida.
Padres que pierden a sus hijos y desgarrados de dolor tienen que aceptar que, quizás, el virus se lo transmitieron ellos.
Por eso el duelo es ahora.
Jóvenes cuyo futuro se vio truncado porque un virus se empeñó en alojarse en sus sanos pulmones. Amigos que perdieron a un pilar importante en sus vidas, o quizás ese amor que estaba empezando a despertar.
Por eso el duelo es ahora.
Padres y madres que se contagiaron y dejaron a sus hijos huérfanos, a sus padres desconsolados, a sus hermanos sin su sostén y apoyo.
Por eso el duelo es ahora.
Sanitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, trabajadores que, en el cumplimiento de su labor profesional y sin ausencia del miedo, pero con valor, coraje y solidaridad, han perdido la vida contrayendo el virus de la “grandeza” y el “respeto”.
Toda pérdida es un proceso doloroso, un duro azote a la estabilidad emocional y psicológica del doliente a la que todo el mundo tiene que enfrentarse varias veces en la vida; pero enfrentarse a la pérdida de alguien sin poder acariciarle, verle, decirle adiós, es tremendamente desconsolador.
Porque hay más de 25.400 historias entrañables y desgarradoras que en un corto plazo de tiempo se han convertido en protagonistas ausentes de esta pandemia, por eso, el duelo es ahora.
Los rituales de despedida tan necesarios para elaborar el duelo de una manera normalizada, no han sido permitidos, por lo que el dolor se hace más agudo, gestos de empatía, apoyo y acompañamiento podría aliviar el sufrimiento de las personas que han perdido un ser querido.
Banderas a media asta, crespones negros, corbatas negras, homenajes a los fallecidos de la forma que ahora se nos estaría permitido, son actos postergados que, sin coste alguno, sin esfuerzo, serviría de apoyo a los dolientes de una pérdida en particular y a todo un país que sufre por la muerte de muchos españoles. ¡Habrá tiempo!, dicen algunos, pero el duelo es ahora, no cuando nos venga bien a los demás, que también, el dolor es ahora, fue hace una semana, fue hace un mes, fue hace dos.
El recuerdo a las víctimas a través de actos significativos como estos, es una forma de reconocerles y honrarles con la dignidad que un gran país es capaz de demostrar, por eso, el duelo es ahora.